Contigo o sin tí
Hola, te escribo porque me he acordado de algo.
Me he subido al autobús, me he puesto los auriculares y ha sonado esa canción que simplemente me ha hecho recordarte.
Me he puesto a pensar, y he terminado recordando. He recordado cuando nos veíamos, me he acordado de las veces que quedábamos para estudiar griego en verano, recuerdo como ese sol te aclaraba el pelo y hacía que te saliesen más pecas en la cara, que a mi gusto eran muy graciosas y te quedaban bastante bien, y tú me decías con asombro que como me podía dar cuenta de esas cosas que ni siquiera tu madre se daba cuenta de ello, y como digo yo “el amor es aquella actitud de quien recuerda todo”, y aun así, ahora mismo sigo recordando.
Esos días que quedábamos, y el mayor porcentaje de veces llovía, los días que veíamos películas que nunca terminaban, esos días que nosotros mismos poníamos banda sonora a nuestra vida, esos silencios en los que nos decíamos todo y que no hacía falta interpretar nada, los días que bailábamos largo tiempo sin música, o, los días en los que imaginábamos nuestras vidas juntos.
He recordado esos buenos momentos en los que era fácil sentir, los problemas eran simples de resolver, el sol brillaba especial, la lluvia era agradable y el amor era fácil y sencillo.
Pero, la canción acabo y comenzó otra, y eso me hizo volver a recordar. Me acordé de que dijiste basta, no sé si a mí, pero le dijiste basta a esos días en los que el sol brillaba más, dijiste basta a poner banda sonora a nuestras vidas, y me di cuenta de que cuando hablábamos de nuestro futuro juntos, tu fantaseabas, mientras que era yo quien realmente diseñaba su vida junto a ti.
Recordé que intente ser comprensible, pero no me gusto, recordé que la vida no es como una caja de bombones, que no siempre nos queda Paris, de que Dios hizo el mundo en 7 días y tú me destrozaste mi vida en 7 segundos, de que no siempre la vida es bella, y todo, para llegar a la conclusión de que a veces dar el 100% de ti mismo no te asegura el éxito. Y lo peor fue pensar que me gustaba la lluvia, y realmente lo que me gustaba era ver llover teniéndote a mi lado.
Y sí todo ello me hizo recordar, que no me elegiste a mí, cuando estaba seguro que sería así, y sé que no lo entiendes, pero para alguien que está acostumbrado a vivir en el infierno, tocar el cielo, aunque sea por error es una broma de muy mal gusto.
Y me he acordado de que estoy tocado, pero todavía no me he hundido.
Por eso sigo esperando con los auriculares puestos, para esperar la canción que sea la banda sonora de mi vida, sea contigo o sin ti.
Iván Trapero Garrido
